Los segundos agonizantes en que la aceleración se hace constante en los latidos del corazón, del maldito corazón delator. En lo que demora una lenta lágrima escurriendo por las mejillas. Todo se hace nada, cuando más quiero luz, el sol se esconde. Claro yo escucho, yo ayudo, yo comparto, pero alto. ¿Quién me escucha a mi?
No importa! váyanse todos a dormir, la noche es para eso no?
no?
chao.
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