Muchas veces pensé que estaría bien si me convencía de que aquello que me hace mal, no existe, sí. Nada me hace mal y todo estará bien, mientras que en verdad paralelo a mi coraza-formada por mí- se iban apilando montones de situaciones que yo di por inexistentes, pero qué pasó?
Salí de esta armadura y me doy cuenta que la vida no es una cuestión de sólo creer muchas cosas sino de vivir. Del verbo vivir, en el presente, sin anteponerse.
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