Yo entiendo que era un día caluroso, que la fila llegaba hasta más allá del paradero, que quizás apurado estaba en llegar a no sé dónde, que la hora, que el asiento, que la verdad es que era un desagrado estar ahí esperando tanto rato la micro. Pero, podría usted tener más cuidado? Botó a una anciana, me empujó a mí y siguió pasando al final de la micro sin mirar ni decir nada al respecto. No cree usted que al menos merecemos alguna palabra? porque indiferente fue, todo el trayecto, y quién alivia el dolor de cadera de la pobre señora que hasta chilló en el suelo de la micro atestada de gente prepotente.
Gracias, atentamente, la pasajera de la 104.
Providencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
locos rallados comentaron