sábado, 13 de septiembre de 2014

De anoche

Ayer iba camino a donde una compañera, cuando llego a su departamento saludo al conserje y él me dirige una sonrisa cálida. Yo no sé como es que mi cuerpo expresa tan bien como me siento, mi capacidad para no ser transparente es tan baja y casi nula, que por lo mismo nunca supe mentirle a nadie (a pesar de que lo necesité, de que mi mente sea más fuerte y sé muy bien controlar mis palabras).
Miro alicaída al suelo, y luego agrego a la escueta conversación: voy al 1107, donde los Zenteno. Esperaba que finalizara ahí el primer encuentro. Que simplemente me dijera que subiera y adiós, pero no, me dijo: Está mal?. Yo le dije de inmediato, con mi voz alegre, intentando ocultar: ¿Por qué? me veo mal?. El conserje, me dice sin anestesia: Sí, se ve bastante mal, porque anda mirando para abajo, tiene cara de no querer ver a nadie o quizás ver sólo a alguien.
Gracias don conserje, me descubrió. 

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