Anoche soñé que dormía otra vez a tu lado y hoy temprano abro los ojos y me doy cuenta que al lado hay espacio intacto. Ese espacio lo solía llenar tu cuerpo, cupíamos justo los dos, yo me acurrucaba en ti y de vez en cuando intentaba tirarte al suelo (jamás con verdadera intención), pero la mayoría de veces estábamos arrimados el uno al otro, si no era así, también nos quedábamos frente a frente y luego cada uno se acomodaba.
Era un ritual especial la hora del sueño entre dos, ahora que duermo sola no tengo a quién empujar, ni a quién abrazar o simplemente contemplar.
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